Todo comenzó en las inmediaciones de una heladería sobre la Ruta 280s, donde el imputado abordó a la menor y le exigió mantener relaciones sexuales. Ante la negativa rotunda de la adolescente, inició un hostigamiento que derivó en persecución. La joven intentó despistarlo desviándose hacia caminos vecinales de tierra, pero en la soledad del campo su motocicleta se quedó sin combustible, momento en que el agresor la alcanzó.
El atacante chocó intencionalmente su moto contra la de la joven, provocando que ambos cayeran a la banquina. Inmediatamente le arrebató el teléfono celular para dejarla incomunicada y la sujetó con extrema violencia del cuello para reducirla físicamente.
Lejos de paralizarse, la víctima reaccionó con gran determinación: arañó el rostro y la espalda del agresor para zafarse y, en medio del forcejeo, le propinó una patada certera en la zona genital. Esa acción dejó fuera de combate al hombre el tiempo suficiente para que ella recuperara su celular y escapara corriendo en busca de auxilio.
La joven sufrió múltiples traumatismos y hematomas, lesiones que fueron certificadas mediante los exámenes médicos correspondientes. Durante la audiencia imputativa celebrada este jueves, la fiscal Flavia Burella detalló la reconstrucción de los hechos ante el juez Gustavo Bumaguín y el defensor público Dr. Bruno Rossini.